Nació en el municipio de Salinas, en Poblado Aguirre, el 13 de julio de 1927. Fueron sus padres, Luis Gómez y Lorenza Colón, trabajadores de la caña de aquel municipio, quienes decidieron inscribir al pequeño Rubén en el registro demográfico de Arroyo, pueblo natal de ambos. Rubén Gómez, “El Divino Loco”, como se le conoce en el ambiente beisbolero, es el quinto de cinco hermanos. La mayor es Lillian, seguida por Rafaelina, Elsie y Luis, todos residenciados en Guayama, lugar donde se trasladó la familia Gómez-Colón, procedente de Aguirre, cuando Rubén tenía siete años.
Cursó estudios de elemental, intermedia y superior en la ciudad bruja y fue precisamente en Guayama donde dio sus primeros pasos en el deporte. Como estudiante de la Rafael López Landrón, participó en diversos torneos de voleibol, su deporte favorito, no obstante, Don Cándido Fortier lo convenció para que participara en pistas y campo y logró competir en salto, salto con garrocha y en carrera de velocidad. También sentía gran pasión por el béisbol y jugaba cualquier posición y era buen bateador, pero Don Cándido Fortier lo convenció para que lanzara y le enseñó muchas técnicas.
Siendo un extraordinario bateador, Don Cándido le decía que cuando lo hiciera “out”, se graduaría de “pitcher”, pero de acuerdo a Rubén, era muy difícil darle “out” a Don Cándido.
Como estudiante de la Universidad de Puerto Rico, participó en pista y campo bajo la dirección de José “Pepe” Seda. Jugó béisbol Clase AA con un equipo que patrocinaba la Mueblería Gloria de esa población. Fue firmado al profesionalismo y estuvo activo durante 29 temporadas, casi todas con Santurce.
Posee un sin número de marcas: líder de todos los tiempos en victorias con 174, mayor cantidad de derrotas con 119, mayor cantidad de entradas lanzadas con 2,486.1, más blanqueadas con 32, entre otras. Fue el jugador más valioso en la temporada 1951-52 y novato del año en el 1947-48.
En las Grandes Ligas estuvo con los Gigantes de Nueva York, debutando en 1953, y cuando la franquicia se mudó a San Francisco, tuvo el honor de ganar el primer juego que se jugó en la costa oeste de los Estados Unidos. En 1954 ayudó a los Gigantes a ir a una Serie Mundial al finalizar con 17 y 9 la temporada regular. En diez temporadas en las Grandes Ligas finalizó con balance de 76 y 86. En 1983 fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño. Exaltado en los recintos de Guayama, Arroyo, Santurce y en la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico.

Caney de la Fama Salinas
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