En los anales de los torneos del béisbol superior aficionado no ha habido un bateador que haya acumulado, en un mínimo de diez temporadas, un promedio de bateo de por vida más alto que el de Guillermo Rosado Ramos, versátil jugador y recio bateador de los Peces Voladores de Salinas.
Guillo, como se le conocía, posee un promedio de .378 de promedio por vida. En siete de los 12 torneos en que participo bateo sobre .370, y tres de ellos sobre .400. Se desempeñaba en la receptoría, la inicial y en los bosques.
Integró la selección nacional de Puerto Rico de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1959. Sus actuaciones en los juegos fueron decisivas y la inspiración que le dio la medalla de oro a nuestro país.
En el 1958, jugando para los Maratonistas de Coamo, ya que en Salinas no había franquicia doble AA, conectó 10 cuadrangulares e impulso 42 carreras contribuyendo a que Coamo se convirtiera en el campeón nacional de Puerto Rico. En el 1964, vistiendo las franelas de Salinas, conectó tres cuadrangulares en un desafío contra Yauco.
Guillo Rosado Ramos fue exaltado al Caney de la Fama del Deporte Salinense en el 1990. Dos años después fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño, honor que viene a ser comparable con el que se honra a los peloteros del béisbol de Grandes Ligas.
Los logros de Guillo Rosado en el béisbol fueron muchos e indiscutibles. Pero también es encomiable su gesta como ciudadano, hijo, hermano, esposo y padre, en otras palabras, como ser humano.
Los que conocieron a Guillo, fuera del parque de pelota, lo describen como el hombre humilde que fue, buen esposo, buen padre, tremendo hermano, un ser extraordinario en su comunidad. No hemos conocido a alguien que diga algo negativo del ser humano que fue Guillo. Era un amable vecino dispuesto a ayudar al que lo necesitaba, ya fuera para levantar una verja, poner unos bloques, o hacer una instalación eléctrica. Guillo decía siempre presente y todos afirmaron que su trabajo era totalmente voluntario, sin intenciones de lograr alguna remuneración económica.
Fueron varias las familias a las cuales Guillo ayudó económicamente sin que su propia familia tuviera conocimiento de este acto de desprendimiento. Se enteraron luego de su inesperado fallecimiento, cuando personalmente acudieron donde su viuda a dar testimonio de cómo actuaba Guillo en la comunidad.
El legado dejado por Guillo Rosado es admirable, tanto en la parte deportiva como en sus ejecutorias como ser humano. Por eso, incuestionable e indudablemente, posee los méritos para que Salinas, de manera especial, honre su nombre como ejemplo a emular por las futuras generaciones.

Caney de la Fama Salinas
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